La Universidad de la Laguna ha celebrado hoy 20 de septiembre el acto de apertura de curso académico 2028/19, que ha tenido una especial connotación al ser el último del mandato del rector Antonio Martinón. Ante una sala repleta de autoridades políticas, académicas, civiles y militares, Martinón aprovechó la ocasión para despedirse de la comunidad universitaria y agradecer el apoyo prestado por las instituciones y la sociedad. Lo hizo a la vez que reivindicó un marco claro de financiación, una línea coherente en el apoyo a la investigación y una mayor defensa de la universidad pública.

El rector se refirió a la necesidad, compartida por la Conferencia de Rectores, de una Ley de Universidades más adaptada al momento actual, que permita afrontar los cambios “profundos y valientes” que, a su juicio, son necesarios. En su opinión, es preferible que esa renovación provenga de las propias instituciones porque, de lo contrario, les será impuesta: “Serán los gobiernos, impulsados por algunos sectores o actores sociales, con intereses no siempre explícitos, quienes adopten las nuevas normas. Es decir, o cambiamos nosotros, desterrando el conservadurismo y el inmovilismo, o nos cambian desde fuera”.

También reivindicó el papel de la universidad pública como “mecanismo de progreso, bienestar y equidad social”, y anunció la próxima presentación de un estudio del impacto de la Universidad de La Laguna en su entorno socioeconómico. “Los datos que se manejan en casos similares apuntan a que, considerando estrictamente a la universidad pública como un agente económico más, la inversión realizada genera entre el doble y el triple. Ni que decir tiene que la contribución de nuestra universidad a nuestra sociedad va mucho más allá”.

Por ello, aprovechó la presencia en el acto del presidente del Gobierno de Canarias para solicitar que desde el ejecutivo se delimite y precise lo que se quiere que sean las universidades públicas canarias. “Creemos que es necesario que en nuestras universidades se investigue en todos los campos, aunque no podamos alcanzar la misma excelencia en todos ellos. No aceptamos la idea de limitar la investigación a unas pocas disciplinas”, dijo para, a continuación, calificar de “pintoresca e incomprensible” la asignación que se hace de los recursos destinados a la investigación.

Martinón también hizo hincapié en su discurso en la necesidad de priorizar la incorporación de jóvenes investigadores a la universidad, así como de personal de administración y servicios igualmente joven y cualificado. También señaló la importancia de modernizar las titulaciones, adaptándolas los cambios sociales sin comprometer su calidad. Y reivindicó que los centros sanitarios públicos sean utilizados para las prácticas de las titulaciones sanitarias, de manera exclusiva, por el alumnado de la enseñanza pública y no de la privada.

En su discurso, el rector alabó la lección inaugural del catedrático de Ingeniería Carmelo Militello, en la cual se ponía en valor el papel de las ingenierías y, en ese punto, recordó la figura del ingeniero Agustín de Betancourt, de quien se celebra el 260º aniversario de su nacimiento.

Finalmente, Martinón recordó la vocación “canaria” de la Universidad de La Laguna, un centro que mira “a todos los rincones del Archipiélago”, pero también su afán de apertura al mundo, pues “la internacionalización en un poderoso instrumento para impulsar la excelencia en la docencia, en la investigación y en la transferencia”. Recordó, en ese sentido, actividades como el Campus África y el Campus América.

El rector se despidió de la comunidad universitaria, al cumplir este curso su último año de legislatura. “Al finalizar mi mandato como rector regresaré al puesto de profesor en mi Departamento, para así poder asumir la docencia, que constituye una de las pasiones con las que he llenado mi vida, y transmitir a mis estudiantes los valores universitarios que con el tiempo he ido consolidando”.